Plural en los nombres de unidades Tipografía y notaciones científicas
Con relación al plural de la unidades, hay que señalar que en España
el Real Decreto 1317/1989 establece lo siguiente: «Los nombres de las
unidades toman una s en el plural (ejemplo: 10 newtons), salvo que
terminen en s, x o z». Es una innovación de este decreto que no
aparece ni en la anterior Ley 88/1967 ni en los estándares en los que se
basa.
La aplicación estricta de esta norma conduce a absurdos como «mols»,
«pascals», «decibels», «radians» o «unidads astronómicas», por lo que
hay quien le ha intentado dar alguna lógica limitándola a los nombres
de unidades derivados de personalidades, tal vez porque el párrafo
precedente en la ley trata precisamente sobre ellos; esta precisión,
sin embargo, no existe en el texto legal, que alude a las unidades,
sin distinciones.
Por otra parte, la Ley 19.511 de Argentina establece una regla
distinta: «Cuando el nombre de la unidad es un nombre propio, o deriva
de un nombre propio, se recomienda no pluralizar. En los restantes
casos, el plural se forma agregando s o es, según corresponda».
En este caso, se queda en mera recomendación, lo que parece más lógico
al tratarse de una cuestión meramente lingüística.
En lo que respecta a España, es una ley restringida al país, que se
aplicaría, a lo sumo, en él y no en el resto de países
hispanohablantes. Este localismo, al igual que el de la ley
argentina, conviene evitarlo salvo si se quiere escribir algo que deba
tener fuerza legal... ¿O no? Por ejemplo, el Real Decreto 286/2006
usa «pascales» y «decibelios» (ambos de nombres propios) y no es ni
mucho menos excepcional (más bien al contrario, lo excepcional en la
legislación española es «pascals» y «decibels»).
En contextos científicos es preferible no seguir estas normas locales
sino, por el contrario, atenerse a las directrices de los estándares
internacionales y que son bien sencillas: 1) en el SI todos los
nombres de unidades se tratan por igual con una regla simple: son
nombres comunes; 2) en el Sistema Internacional de Magnitudes también
se da una regla simple: los nombres de las unidades son los propios de
cada lengua. Quedan fuera de lugar, por ello, reglas que dan un
tratamiento especial a los nombres de unidades, sea en la grafía (la
cursiva que aplica la Academia a algunas unidades), sea en los
plurales (el decreto que se inventa una norma que no se atiene a las
reglas generales del resto de los nombres comunes). Los plurales
formados regularmente en casos como «pascales» o «decibelios» no solo
son los más conformes a las normas internacionales, sino que además
son, y con mucho, los más usados.
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