Cursivas, negritas y versalitas Los estilos básicos en la composición tipográfica
Una familia tipográfica es un conjunto de fuentes que tienen ciertas
similitudes de diseño. Normalmente, una familia incluye cuatro
variantes: redonda, cursiva, negrita y cursiva negrita. Sin embargo,
hay familias que prescinden de algunas (sobre todo la crusiva negrita)
o añaden más, como las versalitas, variaciones en el grueso de los
trazos, variaciones en el ancho de las letras, etc. En esta página nos
centraremos en las cuatro variantes básicas y las versalitas.
La letra redonda es la forma básica y la que se usa normalmente
en el cuerpo del texto.
La cursiva es la letra cuyos terminales adoptan a menudo una
forma curva, como si quisieran unirse a la letra siguiente o anterior
al estilo de la escritura caligráfica. En la figura siguiente se
pueden ver remates de letras redondas (línea superior) y cursivas
(línea inferior) tanto derechas (izquierda) como inclinadas
(derecha). Lo que caracteriza la cursiva no es, como se piensa
normalmente, la inclinación, sino la forma de los terminales y el
diseño general. Compárese el trazo recto que cruza las astas en el
extremo inferior de las letras redondas y los ángulos, con el trazo
curvo y continuo de las letras cursivas.
Aunque hoy estamos acostumbrados a ver las letras redondas y cursivas
emparejadas, en su origen fueron diseños completamente independientes, de
forma que las redondas no tenían cursivas y las cursivas no tenían
redondas. Esto se puede apreciar en la siguiente figura con algunas letras
cuya forma es distinta en redonda (arriba) y cursiva (abajo) (también
con ejemplos del alfabeto cirílico):
Las letras cuya forma en cursiva son distintas varían de un tipo a
otro. Aparte del énfasis, el principal uso de las cursivas es señalar
las palabras que, sin ser nombres propios, no tienen un uso conforme
al léxico español: extranjerismos, términos usados impropiamente, etc.
La negrita tiene los trazos más gruesos que la redonda y su
aparición es relativamente reciente, de finales del siglo
XIX. Se ha tendido a evitarla porque destruye la
uniformidad del gris tipográfico y llama demasiado la atención. Por ello,
se uso se ha restringido a títulos, epígrafes, voces en diccionarios y
similares. Sin embargo, si lo que se pretende es que el lector encuentre
fácilmente un punto del texto o justamente llamar mucho la atención, la
negrita puede ser adecuada. En Internet, para énfasis tiene la ventaja
sobre la cursiva de que es más legible en una pantalla.
La negrita cursiva debe utilizarse con mucha prudencia y tal vez
no deba ir más allá de servir para los títulos de alguna subdivisión
del texto.
La versalita tiene la forma de las versales (la palabra
versal es sinónima de mayúscula) pero de un tamaño cercano a las
minúsculas (generalmente algo mayor). Pocas familias incluyen
versalitas por lo que algunos programas simplemente toman la mayúscula
y la reducen de tamaño. En la figura que sigue se muestra por qué
nunca deben usarse versalitas falsas o seudoversalitas
(derecha): están menos espaciadas, son más estrechas y su trazo es
mucho más fino y con mayor contraste que el correcto (izquierda), lo que degrada
la uniformidad visual del texto.
Por su carácter híbrido, la versalita ha tenido uso como minúscula
enfatizada (por ejemplo, dentro de una cursiva o para los nombres
en bibliografías) y como mayúscula disminuida (en los titulillos de
los folios).
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