Sistemas de transliteración
Revisado: 2007-03-02
Esta página está destinada a ofrecer información sobre sistemas de
transcripción y transliteración de otras escrituras, no tanto repitiendo
mecánicamente los sistemas existentes sino con la adición
de indicaciones que ayuden a entender mejor las escrituras en su
funcionamiento y en sus reglas ortográficas. A continuación se listan los
documentos disponibles para su descarga y se hacen algunos
comentarios generales.
Descargas
En un artículo publicado en Panacea titulado Sistemas
de transliteración (PDF, 470k), extiendo y desarrollo la
explicación dada aquí sobre los conceptos básicos de la romanización.
Transcripciones y transliteraciones
Tanto la transcripción como la transliteración buscan representar una
lengua con el sistema gráfico de otra, como por ejemplo, el japonés
con la escritura latina. La diferencia está en que la transcripción
parte de la forma hablada y tiene en cuenta la pronunciación de la
forma escrita de la lengua de destino, mientras que la transliteración
parte de la forma escrita e intenta ser un reflejo fiel de ella. Por
ello, no cabe hablar de la transliteración al español del francés,
porque el sistema gráfico es el mismo, o de una lengua ágrafa, porque
carece de forma escrita. En ambos casos sí es posible una
transcripción, pero en la actualidad nunca se transcribe de una lengua
a otra si la escritura es la misma y quedan pocas lenguas ágrafas (que
en todo caso soy muy minoritarias. Al contrario de lo que se suele
afirmar, las principales lenguas africanas no son ágrafas; véase en
este sitio Toponimia africana).
Salvo dentro de una misma familia de escrituras
(latina/griega/cirílica, árabe/hebrea, escrituras índicas,
etc.), toda trasliteración tiene algo de transcripción para
adaptar un sistema a otro (por ejemplo, suplir vocales no
escritas en el árabe). Con todo, esto se hace con criterios
esencialmente gráficos y no fonéticos, de forma que se
permita la transliteración inversa, es decir la restitución
del original.
De igual modo, todo sistema de transcripción tiene algo de
transliteración, ya que es imposible representar sonidos en lenguas
cuyo sistema ortográfico no los contempla. Por otra parte, no es raro
que se hagan transcripciones parciales, como en el caso de Gorbachev;
dos de sus vocales no se pronuncian como en español (sería
/guerbachóf/) pero sólo se adapta una de ellas (tampoco se adapta la v
final). Sobre este punto volveré enseguida.
Mientras que en una transcripción se acepta el principio de
equivalencias puramente convencionales, en la transcripción
tenemos por fuerza que establecer correspondencias de
sonidos distintos, lo que siempre tiene un elevado grado de
subjetividad (por ejemplo, la j inglesa ¿se parece más a
nuestra y o a nuestra ch?, la v ¿se parece más a nuestra v
(es decir, nuestra b) o a nuestra f?). Por ello, y porque
la pronunciación en las lenguas original y de destino puede
variar de un sitio a otro o incluso de un hablante a otro,
no se dan cuadros de transcripción sino guías de
pronunciación.
Extensiones ortográficas
Algunas lenguas han extendido su sistema ortográfico para
poder representar sonidos de otras lenguas. En particular,
tenemos:
- zh (inglés) para representar la j francesa;
- dsch (alemán) para representar la j inglesa (la j francesa pasa a
sch);
- kh (inglés y francés) para la j castellana;
- th (alemán) para la z castellana;
- dh (inglés, francés, alemán) para la d fricativa castellana
(nótese que en inglés es un dígrafo distinto de th, que en
ocasiones tiene precisamente este sonido);
- gh (inglés, francés, alemán) para la g fricativa sorda castellana;
- ` para la ayin árabe;
- ' para la hamza árabe.
En español sólo se ha introducido sh para representar la sh inglesa, a
pesar de que en español ese grupo ya representa el sonido s (como en
deshacer). Además, es evidente que esta introducción se debe a
influencia del inglés por la fuerza de los hechos y no a una extensión
planificada como parte de un sistema coherente. En ocasiones también
se usa ' y `, pero por desgracia hay muchas reticencias a extender el
sistema de forma parecida a como hacen otras lenguas (no sólo las
mencionadas: incluso otras tan dispares como el hebreo o el tibetano
tienen extensiones ortográficas).
Además, en las transcripciones se encuentran las siguientes
reinterpretaciones de las letras:
- h representa una aspiración (aunque la aspiración de la h se
dió y aún se da en español, en la pronunciación estándar la
h es muda);
- q ante a, e, i, o (que por ser una extensión tiende a evitarse);
- v para la v inglesa y francesa, es decir, la variante sonora
de la f (en español la b y la v tienen el mismo sonido);
- b, d y g para las correspondientes oclusivas (en español suelen
ser fricativas, de forma que d se corresponde con uno de los sonidos
de th inglesa y no con su d);
- z para la s sonora, cuando en español es una interdental.
Es decir, las transcripciones a menudo no se pueden considerar
realmente tales, sino que incluyen elementos de transliteración, sin
que haya un límite fijo ni un criterio uniforme sobre cuándo se aplica
una u otra. Para más detalles sobre los problemas a los que conduce
esta falta de coherencia, véase en este mismo sitio Castellanización de nombres propios
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