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Uso de las minúsculas en español (1 de 4)
Casos donde la mayúscula se aplica indebidamente

Versión 3.2. 2012-11-13

Aunque abundan las reglas acerca de las mayúsculas (también llamadas versales), con diversos grados de detalle y de fiabilidad, rara vez se habla de los casos donde el uso de la minúscula es más apropiado. Las siguientes páginas ofrecen información sobre palabras o expresiones donde a menudo se usan mayúsculas de modo innecesario:

La regla básica es la siguiente: se escriben con minúscula inicial las palabras en las que no hay una regla que establezca la mayúscula. Lázaro Carreter lo formulaba del siguiente modo: «ante la duda, minúscula»; en efecto, si hay duda es porque no se ha encontrado una regla clara que justifique la mayúscula y por tanto se aplica la básica.

Salvo en unos pocos casos, como los nombres de pila o a comienzo de frase, la preferencia de la mayúscula a la minúscula tiene un grado elevado de subjetividad y puede depender de factores completamente ajenos a la ortografía (por ejemplo, ¿es «barroco» porque lo consideramos corriente artística o es «Barroco» porque lo consideramos época histórica?). Por ello, no parece probable que sea posible establecer un sistema cerrado y que además resulte completamente coherente para todo el mundo.

Es decir, en la aplicación de las mayúsculas intervienen —tal como la Ortografía académica aclara muy oportunamente— «muchos factores, como la intención de quien escribe, el tipo de texto o el contexto de aparición» (p. 446). Por tanto, el estilo editorial sigue siendo un elemento esencial para matizar y completar lo que sea necesario.

En ciertos casos en que el nombre propio se puede dividir en un genérico (que indica la naturaleza de aquello que se nombra) y un específico, se deja en minúscula el genérico y solo se pasa a mayúscula el específico. Así, el nombre común lince puede ir con mayúscula en Asociación para la Defensa del Lince (el nombre de una organización) o en calle del Lince (el genérico es calle y el específico es Lince). De forma parecida, de san Antonio tenemos calle de San Antonio (calle es el genérico y San Antonio el específico propio), pero en cambio es rana de san Antonio, pues los nombres comunes de especies animales no son nombres propios y por tanto el específico no tiene tratamiento especial.

Fuentes

De entre las obras que abordan explícitamente casos de minúsculas, destacan por su coherencia el tratado de José Fernández Castillo (Normas para correctores y compositores tipógrafos, Madrid, Espasa-Calpe, 1959) y el dirigido por Josep M. Mestres, titulado Manual d’estil (Barcelona, Eumo, 2009), que aunque sea para el catalán puede aplicarse sin problema alguno al castellano[1]. También son de interés las obras de José Martínez de Sousa, que ha publicado en Trea un Diccionario de uso de mayúsculas y minúsculas, donde refleja sus recientes puntos de vista personales al respecto.

La nueva Ortografía del 2010 de la Asale y la Real Academia Española (RAE) también explicita muchos casos en los que se recomienda la minúscula. Quienes deseen prestar observancia a las directrices academicas han de tener en cuenta que el Diccionario también incluye indicaciones sobre la escritura de las palabras, recordando que el silencio implica que, en principio, ha de optarse por la minúscula (un ejemplo de este último caso es «cielo» como morada de los ángeles).

No obstante, las obras de las Academias de la Lengua deben dejarse de lado en textos especializados, que tienen sus propias convenciones estilísticas (no solo en las mayúsculas) y en los que las normas propias de textos generales, que son a los que se dirige la Ortografía, no siempre son apropiadas. En particular, para los topónimos se debe optar por referencias fiables en nombres propios (como enciclopedias y atlas de prestigio o servicios geográficos nacionales o internacionale, que cuentan con especialistas de los que las Academias carecen). Lo mismo es aplicable a los objetos astronómicos, por ejemplo.

Notas

1. ^ De hecho, el Manual d’estil me parece el mejor manual de estilo publicado actualmente en España. Merece la pena hacer el esfuerzo de leerlo, incluso si no se es catalanohablante.