logo

Uso de las minúsculas en español (1 de 5)
Casos donde la mayúscula se aplica indebidamente

Versión 2.2. 2011-05-17

Introducción

El tratamiento sobre la aplicación de las mayúsculas y las minúsculas ha sido normalmente muy escaso en las obras de la RAE (Real Academia Española), y por lo general se restringía a unos pocos usos básicos de la mayúscula. Por ejemplo, en la Ortografía de 1999 dedicaba dos secciones para las mayúsculas, en las que se dan algunas excepciones, pero tan solo una para la minúscula, que no iba más allá de recomendar el uso de minúscula inicial en los días de la semana, los meses y las estaciones. El Diccionario panhispánico de dudas ofrecía más información, pero tampoco mucha y a veces resultaba farragosa (como en los puntos del horizonte).

La nueva Ortografía del 2010 ha venido a cambiar radicalmente la situación, pues ahora se aborda su uso en secciones temáticas, como es habitual en manuales de estilo desde hace muchos años y como esta mísma página estaba organizada desde que nació hace más de un lustro. A diferencia de obras anteriores, en la nueva Ortografía sí se explicitan muchos casos en los que la minúscula es preceptiva o, al menos, recomendada.

La exposición que sigue intenta establecer una serie de reglas (no necesariamente normas) para las minúsculas y se tratan casos adicionales que la Ortografía no considera. Para ello, he recurrido a otros tratados, como los de José Martínez de Sousa (que ha publicado en Trea un Diccionario de uso de mayúsculas y minúsculas, donde refleja sus recientes puntos de vista personales al respecto), pero sobre todo el de José Fernández Castillo (Normas para correctores y compositores tipógrafos, Madrid, Espasa-Calpe, 1959).

Además, añado otros casos frecuentes en los que he podido observar que se usan mayúsculas de forma inapropiada, basándome en mi experiencia personal de obras especializadas en diversos campos y extrapolando las reglas expuestas en esas obras. Hay que recordar que, como la propia Ortografía aclara muy oportunamente, en la aplicación de las mayúsculas intervienen «muchos factores, como la intención de quien escribe, el tipo de texto o el contexto de aparición» (p. 446). O dicho en otras palabras, el estilo editorial sigue siendo un elemento esencial para matizar y completar lo que sea necesario.

La regla básica es la siguiente: se escriben con minúscula inicial las palabras en las que no hay otra regla que establezca la mayúscula, como por ejemplo por posición (como tras punto) o porque formen parte de un nombre propio (una organización, un antropónimo). Lázaro Carreter lo formulaba del siguiente modo: «ante la duda, minúscula»; en efecto, si hay duda es porque no se ha encontrado una regla clara que justifique la mayúscula y por tanto se aplica la básica.

No hay que olvidar que la Ortografía no es la unica fuente, pues el Diccionario también incluye indicaciones sobre la escritura de las palabras, en caso de que se desee prestar observancia a las normas academicas, y teniendo en cuenta que el silencio implica que, en principio, ha de optarse por la minúscula (un ejemplo de este último caso es «cielo» como morada de los ángeles).

Para los topónimos en particular, deben dejarse de lado las obras académicas y optar por referencias fiables en nombres propios (como enciclopedias y atlas de prestigio o servicios geográficos nacionales o internacionales, que cuentan con especialistas de los que las Academias carecen); por idénticas razones, tampoco debe seguirse la Ortografía en los nombres de sistemas y objetos astronómicos. También deben dejarse de lado en textos especializados, que pueden tener sus propias convenciones estilísticas (no solo en las mayúsculas) en las que las normas propias de textos generales, que son a los que se dirige la Ortografía, no son apropiadas.

En ciertos casos en que el nombre propio se puede dividir en un genérico (que indica la naturaleza de aquello que se nombra) y un específico, se deja en minúscula el genérico y sólo se pasa a mayúscula el específico. Así, el nombre común lince puede ir con mayúscula en Asociación para la Defensa del Lince (el nombre de una organización) o en calle del Lince (el genérico es calle y el específico es Lince). De forma parecida, de san Antonio tenemos calle de San Antonio (calle es el genérico y San Antonio el específico propio), pero en cambio es rana de san Antonio, pues los nombres comunes de especies animales no son nombres propios y por tanto el específico no tiene tratamiento especial.

Índice

Con el tiempo irá creciendo con nuevos casos y ejemplos.